3 sept. 2017

La Habana (1762), el golpe inglés que duró 11 meses

El 5 de marzo 1762, una expedición inglesa partió secretamente de Portsmouth para tomar La Habana, capital de la colonia española de Cuba.

Fue la última campaña de la Guerra anglo-española (1761-1763).

Inglaterra había arrebatado Canadá y la India a Francia. Ésta, para evitar la catástrofe, había solicitado la ayuda de España, que aceptó unirse a ella. Por tanto, Inglaterra declaró también la guerra a España el 4 de enero de ese mismo año.

La Habana había sido durante 200 años el punto de cita de los barcos españoles cargados de tesoros, procedentes de América Central y del Sur; era el puerto militar más importante del Nuevo Mundo, y estaba considerada como una fortaleza inexpugnable, debido, en parte, a su situación estratégica en el Caribe español.

No había podido ser tomada desde el siglo XVI, en que piratas franceses la saquearon, a pesar de que, 21 años atrás, los ingleses lanzaron contra ella un fuerte e inútil ataque (1741).

Con una población media de 35.000 habitantes, superior a la de Boston o Nueva York, La Habana era la tercera ciudad del Nuevo Mundo, superada únicamente por Lima y México.

Su captura, que duró 11 meses hasta que finalmente pudo ser retomada por España, supuso un fuerte golpe a la moral francesa y española, interrumpiendo el transporte del oro y la plata durante casi un año.

Fuente:
- 'Cuba. La lucha por la libertad', de Hugh Thomas.
Comparte:

25 ago. 2017

El 'Desastre del 98': Cuba, Puerto Rico y Filipinas

La palabra "Desastre" se inscribió en la Historia hispano-estadounidense, y además fue acuñada para significar algo que sacudió a la España de 1898.

Sin embargo, y como consecuencia de la derrota militar España no se vio envuelta en un caos, ni hubo revoluciones sangrientas, ni desapareció la Corona, ni se repitieron los cuartelazos, ni se cambió de régimen.

Con el 98 se concluye en Cuba una guerra que había comenzado treinta años antes y que llevó el dolor, el sufrimiento y la angustia a millares de hogares españoles. Entre 1895 y 1898 murieron en la isla casi 45.000 hombres, de los cuales el 93% fue por enfermedad y sólo el 7% a consecuencia de las heridas recibidas en combate.

España no supo cerrar con inteligencia su etapa colonial y la Historia de su decadencia corre estrechamente unida a la de la progresiva irresponsabilidad de su prensa y sus líderes.

Por otra parte, la decepción por el fracaso militar socavó de modo implacable la credibilidad del Estado y, en consecuencia, otorgó una legitimidad a los regionalismos vasco y catalán de los que antes no disponían, hecho que los convirtió en beneficiarios de la crisis.

Pero el fin del conflicto trajo a las familias españolas la mejor de las noticias posibles: un inmenso alivio porque sus hijos ya no tendrían que vestir el uniforme de rayadillo ni combatir, bien fuese en la manigua cubana o en los manglares filipinos, en una guerra que no era suya y que -además- sabían perdida de antemano.

Fuente:
Comparte:

19 jul. 2017

'Las monjas y la bandera' -Arturo Pérez-Reverte

Hace algunos años, en el canal de entrada de San Juan de Puerto Rico, frente a los castillos del Morro y San Cristóbal, me llamó la atención una enorme bandera española que alguien ondeaba en un edificio blanco próximo a la embocadura. «Son las monjas», dijo quien me acompañaba, que era mi amigo y editor en Puerto Rico Miguel Tapia. «Y eso es que está entrando un barco español.» No hablamos más en ese momento, pues estábamos ocupados en otras cosas; pero lo de la bandera y las monjas me picó la curiosidad. Así que después procuré enterarme bien del asunto, que resultó ser una bella historia de lealtades y nostalgias. Algo que realmente comenzó hace más de un siglo, el 16 de julio de 1898.

Aquel fue el año del desastre. Trece días antes, la escuadra del almirante Cervera, que había salido a combatir sin esperanza en el combate más estúpido y heroico de nuestra historia, había sido aniquilada en Santiago de Cuba por el abrumador poder naval norteamericano. Los buques de guerra yanquis bloqueaban la isla de Puerto Rico, impidiendo la llegada de refuerzos y suministros a las tropas cercadas. En esas circunstancias, el Antonio López, un moderno y rápido buque mercante que había salido de Cádiz con armas y pertrechos para la guarnición, recibió un telegrama con el texto: «Es Que Usted Haga Llegar Preciso El Cargamento Un Puerto Rico Aunque Sí Pierda El Barco». Veterano, disciplinado, profesional, con los aparejos en su sitio, el capitán del Antonio López, que se llamaba don Ginés Carreras, intentó burlar el bloqueo estadounidense. No lo consiguió. El 28 de junio, cuando navegando sin luces y pegado a la costa intentaba entrar en San Juan, fue localizado por el USS Yosemite, que lo cañoneó. El capitán Carreras logró escapar a medias, varando el barco en Ensenada Honda, cerca de la playa de Socorro, desde donde en los días siguientes intentó llevar a tierra cuanto podía salvarse del cargamento. Pero dos semanas más tarde, el USS New Orleans se acercó para dar el golpe de gracia, destrozándolo a cañonazos.

Fue entonces cuando se tejió la historia que les cuento. Bajo el bombardeo, un tripulante del Antonio López, que se había atado la bandera del barco a la cintura antes de echarse al agua para intentar ganar tierra a nado, llegó gravemente herido a la orilla. Nunca pudo averiguarse su nombre, pues murió en brazos de un puertorriqueño de los que acudieron a ayudar a los náufragos. «Que no la agarren», suplicó el marinero mientras moría, señalando la bandera. Y el puertorriqueño cumplió su palabra, quizá porque se llamaba Rocaforte y era de padres gallegos. Hombre supersticioso o religioso, y en cualquier caso hombre de bien, por no incumplir la demanda de un moribundo, la guardó en su casa durante años. Y al fin, un día, pensó en las monjas.

Eran españolas, de las Siervas de María, instaladas en la isla desde 1897. Atendían un hospital junto a la boca del puerto, y permanecieron allí después de la salida de España y la descarada apropiación de la isla por los Estados Unidos. Acabada la guerra, las hermanas, con la natural nostalgia, adoptaron la costumbre de saludar desde la galería del hospital, agitando sus pañuelos, cada vez que un barco de su lejana patria entraba o salía en el puerto. Eso dio a Rocaforte la idea de confiarles la bandera. Se presentó en el hospital, contó la historia a la madre superiora, y le entregó la enseña. Y desde entonces, cuando entraba o salía de San Juan un barco español, las monjas hacían ondear en la galería, en vez de pañuelos, la vieja bandera del barco perdido. Todavía lo hacen, un siglo después. 

De las veintisiete monjas que atienden hoy el hospital de las Siervas de María, ya sólo cinco son compatriotas nuestras. Pero cada vez que un barco español pasa frente al hospital, navegando lentamente por la canal de boyas, su capitán cumple el viejo ritual de dar tres toques de sirena y hacer ondear la bandera en respuesta al saludo de las monjas, que desde la galería agitan la suya. De haberlo sabido, aquel anónimo marinero del Antonio López que hace ciento doce años se arrojó al mar, intentando ganar la playa bajo el fuego norteamericano con la enseña de su barco atada a la cintura, estaría satisfecho. Me pregunto si quienes salieron a la calle tras el último partido del Mundial de Fútbol, llenándolo todo de colores rojo y amarillo, serían conscientes de que se trataba de la misma memoria y la misma bandera. Y de que, al ondearla con júbilo en calles y balcones, rendían también homenaje a tanta ingenua y pobre gente que, manipulada, engañada, manejada por los de siempre -«Aunque Sí Pierda El Barco», ordenaron los que diseñan banderas pero nunca mueren defendiéndolas-, cumplió honradamente con lo que creía eran su deber y su vergüenza torera. Y esto incluye a las monjas de San Juan.

Fuente:
Comparte:

2 jul. 2017

La guerra de Cuba (1898): España vs. Estados Unidos

España contaba en 1898 con unos 18 millones de habitantes, en gran parte analfabetos y, mayoritariamente, dedicados a la agricultura; la industria era incipiente, las comunicaciones, escasas -y dependientes, en el caso del ferrocarril, de los ingenieros y suministros extranjeros-, y el sector servicios, insuficientemente desarrollado.

Por su parte, "Estados Unidos, el país con el que España iba a cruzar sus armas, contaba con 76 millones de habitantes, igualmente analfabetos, pero sí mejor formados para desempeñar trabajos en la industria y los servicios, a los que dedicaba más de la mitad de su población".

España no sólo carecía de una flota capaz de sostener un imperio en ultramar, sino de una filosofía naval para crearla y de una industria competitiva para construirla.

- España era un pequeño productor de hierro y carbón.
- Estados Unidos, el primer extractor del mundo de ambas materias primas.

- España producía 200.000 toneladas de acero/año.
- Estados Unidos, 10.640.000 toneladas de acero/año, primer productor mundial.

Entre 1880-1893 los astilleros españoles sólo botaron 40 buques mayores de 50 toneladas. Lo más desesperanzador era que entre ellos sólo había 2 de alguna importancia: una fragata de madera de 1.253 toneladas y un vapor de casco de hierro de 841 toneladas.

"La conclusión fue que durante la Restauración [1874-1931], y a pesar de los ambiciosos planes de construcción, España no llegó a tener la flota que hubiera necesitado."

No obstante, entre 1895-1898, España realizó el mayor esfuerzo militar jamás llevado a cabo por una potencia colonial. Los 220.285 soldados trasladados a Cuba en cuatro años constituyeron el mayor ejército que cruzara el Atlántico hasta la II Guerra Mundial (1939-1945).

Fuente:
Comparte:

18 jun. 2017

'Tramas ocultas de la guerra del 98' -A. R. Rodríguez

Los españoles cometemos a menudo el error de analizar nuestro pasado desde una perspectiva puramente interna, sin comprender que existen factores internacionales que resultan decisivos para entenderlo.

Aunque en la amarga crisis del 98 y en su resultado, que tan largas y hondas secuelas han dejado en nuestra conciencia y cultura nacionales, siempre ha sido evidente el enemigo exterior y principal, los Estados Unidos, pocas veces se ha tenido en cuenta y valorado suficientemente el papel determinante en muchos y complejos aspectos de la potencia por entonces hegemónica en el terreno naval, colonial y comercial, Gran Bretaña y su entonces colosal imperio.

Y ello no solo en lo puramente diplomático, sino en cuestiones que van desde el suministro de tecnología naval y militar a uno y otro bando, el permiso o el veto a importantes operaciones realizadas o planeadas por ambos contendientes, o la cuestión de quien iba a ser el heredero del imperio colonial español, especialmente en el Pacífico, donde la amenaza japonesa era tan preocupante como creciente, por no hablar incluso de amenazas directas.

Estas realidades, muy notorias para los españoles de la época, pero luego normalmente relegadas a un muy segundo plano, explican de forma más clara y contundente que los enfoques tradicionales tanto el planteamiento de la contienda, como su desarrollo y desenlace.

El hecho fue que era una guerra imposible de ganar, y esto fue algo que pesó duramente en la conciencia de los políticos, diplomáticos y marinos españoles.

Fuente:
Comparte:

Índice:

(-2488) Batalla de Lagash (1) (-415) Batalla de Siracusa (1) (-53) Batalla de Carrhae (2) (1066) Batalla de Hastings (1) (1260) Batalla de Montaperti (1) (1266) Batalla de Benevento (2) (1268) Batalla de Tagliacozzo (1) (1270) Sitio de Túnez (1) (1337-1453) Guerra de los Cien Años (3) (1346) Batalla de Crécy (1) (1356) Batalla de Poitiers (2) (1415) Batalla de Agincourt (1) (1453) Sitio de Constantinopla (1) (1485) Batalla de Bosworth (1) (1503) Batalla de Ceriñola (1) (1526) Batalla de Mohács (1) (1527) Sitio de Roma (1) (1529) Sitio de Viena (1) (1571) Batalla de Lepanto (3) (1578) Batalla de Gembloux (1) (1618-1648) Guerra de los Treinta Años (1) (1625) Sitio de Breda (3) (1708) Batalla de Barú (1) (1709) Batalla de Poltava (1) (1741) Sitio de Cartagena de Indias (4) (1745) Batalla de Fontenoy (1) (1756-1763) Guerra de los Siete Años (5) (1757) Batalla de Hastenbeck (1) (1757) Batalla de Leuthen (1) (1757) Batalla de Rossbach (1) (1761-1763) Guerra anglo-española (1) (1762) Sitio de La Habana (1) (1769) Batalla de Ponte Nuovo (1) (1775-1783) Guerra de Estados Unidos (16) (1776-1914) Época colonial (1) (1779) Batalla de la Westmorland (1) (1780) Batalla de San Vicente (1) (1781) Batalla de Pensacola (5) (1781) Batalla del Río Hudson (1) (1789) Revolución Francesa (4) (1796) Campaña de Italia (4) (1797) Batalla de San Vicente (2) (1797) Batalla de Tenerife (6) (1797) Puerto Rico (4) (1798) Batalla de las Pirámides (1) (1798) Batalla del Nilo (2) (1798) Campaña de Egipto (41) (1800) Batalla de El Ferrol (2) (1800) Batalla de Marengo (3) (1801) Batalla de Copenhague (4) (1801) Guerra de las Naranjas (1) (1804) Batalla del Cabo Sta. María (15) (1805) Batalla de Austerlitz (21) (1805) Batalla de Trafalgar (44) (1805) Batalla de Ulm (2) (1805) Batalla del Cabo Finisterre (1) (1805) Batalla del Cabo Ortega (1) (1806) Batalla de Auerstädt (6) (1806) Batalla de Jena (6) (1808-1814) Guerra de España (180) (1808) 2 de Mayo (23) (1808) Batalla de Alcolea (1) (1808) Batalla de Bailén (19) (1808) Batalla de Somosierra (2) (1808) Batalla de Valdepeñas (1) (1808) Batalla del Bruc (5) (1808) Batalla del Moclín (2) (1808) Holanda (1) (1809) Batalla de La Coruña (5) (1809) Batalla de Ocaña (1) (1809) Batalla de Puente Sampayo (1) (1809) Batalla de Talavera (1) (1809) Batalla de Wagram (3) (1810) Batalla de Almeida (1) (1810) Batalla de Fuengirola (8) (1810) Batalla de Granada (1) (1810) Batalla del Portazgo (1) (1811) Batalla de Alcuéscar (1) (1811) Batalla de Chiclana (1) (1811) Batalla de Cogorderos (1) (1811) Batalla de La Albuera (3) (1811) Batalla de Oñoro (1) (1812) Batalla de Astorga (1) (1812) Batalla de Badajoz (1) (1812) Batalla de Borodinó (1) (1812) Batalla de Los Arapiles (3) (1812) Campaña de Rusia (18) (1812) Constitución de Cádiz (13) (1813) Batalla de Hanau (1) (1813) Batalla de Leipzig (3) (1813) Batalla de Vitoria (2) (1815) Batalla de Ligny (11) (1815) Batalla de Namur (2) (1815) Batalla de Nueva Orleans (2) (1815) Batalla de Quatre Bras (10) (1815) Batalla de Waterloo (58) (1815) Batalla de Wavre (1) (1821-1832) Guerra de Grecia (1) (1823) Batalla de Trocadero (4) (1824) Batalla de Ayacucho (1) (1854) Batalla de Balaclava (3) (1859) Batalla de Solferino (1) (1861-1865) Guerra de Secesión (3) (1862) Batalla de Puebla (1) (1863) Batalla de Gettysburg (4) (1870) Batalla de Sedán (2) (1879) Batalla de Isandlwana (1) (1896-1898) Guerra de Filipinas (1) (1898) Batalla de Kettle Hill (1) (1898) Batalla de las Lomas de San Juan (1) (1898) Guerra de Cuba (8) (1904-1905) Guerra Ruso-Japonesa (1) (1905) Batalla de Mukden (1) (1914-1918) Primera Guerra Mundial (10) (1915) Batalla de Galípoli (4) (1916) Batalla de Verdún (2) (1954) Batalla de Dien Bien Phu (1) Arturo Pérez-Reverte (32) Austria (3) Bélgica (1) Cine (11) Dénia (Alicante) (4) Duque de Wellington (17) España (56) Estados Unidos (12) Florencia (5) Francia (38) Gebhard von Blücher (5) Italia (5) Josefina de Beauharnais (4) Libros (142) Malta (15) Montaigne (4) Napoleón Bonaparte (133) Países Bajos (2) Prusia (4) RBS 6 Nations (4) Regimiento Suizo de Reding 3 (37) Videojuegos PC (7) Voltaire (10)